lunes, 23 de septiembre de 2013

Brochetas de la mar y tierra

Cuando estaba preparando esta tapa, recordaba los grandes momento paseando por las calles de San Sebastian, una ciudad que me encanta. Aunque siempre la he visitado por causa de trabajo, cada vez que voy, disfruto. Y no digamos, paseando por ese casco viejo, donde los bares, llenos de deliciosos pinchos, hacen las delicias a todo el que se asoma.
Así que hoy, os traigo un pincho más. Uno sencillo, pero riquísimo pincho, que combina tanto el mar como la tierra...madre mía que filosófico.


Ingredientes:

Langostinos
Rape
Setas (Pleurotus ostreatus)
Un limón
Ajos
Perejil
Palos de pincho
Sal y aceite de oliva

Primero vamos a cortar los tallos de las setas, están más duros y sólo necesitamos que las setas se hagan un poco, así que, tallos fuera. Pelamos los langostinos, y cortamos el rape en trozos pequeños. 
Ensartamos bien todos los ingredientes en los palos de pincho, intentando poner un poco de todo. En esta ocasión, he puesto un trozo de...seta-rape-seta-langostino. No ponemos más trozos, resultaría incómodo.

Por otro lado, vamos a preparar una sencilla vinagreta para aderezar nuestro plato. Ponemos la plancha a calentar.

En un mortero ponemos unos ajos cortados, y un poco de perejil fresco cortado muy menudito. Machacamos bien, añadimos el zumo de un limón y un buen chorro de aceite. Removemos. 

Colocamos los pinchos en la plancha (o en la parrilla). 
Atención. Un consejo. Si utilizamos una parrilla, no os olvidéis mojar un poco los palos, así no se quemaran.

Añadimos un poco de sal y cubrimos con nuestra vinagreta. Si gusta más con algo de chispa, podemos poner un poco de pimienta negra molida. 

Pasamos por la plancha, vuelta y vuelta los pinchos, no hace falta mucho tiempo para que estén preparados, no interesa que se queden muy secos.

¡Listo! un aperitivo sensacional para cualquier momento.

lunes, 16 de septiembre de 2013

Berenjenas con miel y Modena

Para hoy, quiero proponeros, una receta muy sencilla, con pocos ingredientes, que os sorprenderá muchísimo. 
Creo que durante estos meses, habéis comprobado, mi gusto por la combinación en muchos de mis platos, de mezclar lo dulce con lo salado. Pues la receta de hoy, es otro claro ejemplo de lo que os digo, además, presentaros más ingredientes frescos de nuestro pequeño huerto, que aunque ya está cerrando la temporada, sigue dando rendimiento. Aprovecho también este pequeño manjar, para participar en el Reto de Septiembre de Cocineros en el Mundo de Google+  en el apartado de salado (berenjenas)


Ingredientes:

Berenjenas 
Miel
Vinagre de Modena
Harina
Sal y aceite de oliva


"Como podéis comprobar, la cosecha de este año, está dando mucho, pero que mucho juego" 


Antes de ponernos a hacer nada, debemos limpiar bajo el grifo, las berenjenas. Aunque estas no tienen ningún tipo de insecticida, y están cultivadas con abono natural, siempre es conveniente limpiar bien las verduras.
Cortamos las berenjenas en rodajas no muy gordas. Colocandolas después en una bandeja o plato grande. Salamos y dejamos que reposen. Soltarán toda el agua. De esta manera no cocerán al freír, recogerán menos aceite, y quedarán en su punto en menos tiempo.
Pasados unos minutos, enharinamos sutilmente las berenjenas y freímos en aceite caliente. Preparamos otra bandeja o plato con papel absorbente para el exceso de aceite.

Mientras se doran nuestras "Solanum melongena" 

En un bol pequeño, vamos a preparar el contrapunto del plato.
Mezclamos dos partes de miel, con una de vinagre de Modena. Si necesitamos calentar la miel, en el caso que estuviera muy densa, podemos utilizar el microondas. En unos segundos, estará preparada para mezclar con el vinagre. Removemos hasta conseguir una salsa suficientemente espesa.
Si os gusta un sabor más avinagrado, podéis poner dos partes en vez de una, pero tener en cuenta, que el resultado os saldrá más líquido.

Cuando las berenjenas estén terminadas y doraditas, presentamos y salseamos ligeramente.

Un sencillo entrante o aperitivo, apto para el paladar más exquisito.

lunes, 9 de septiembre de 2013

Helado de coco y pasas

Pero mira que lo tengo claro. En verano, la fruta fresca, es una delicia, pero sin duda para mi, como un buen helado y sobre todo los que yo hago...no hay nada.
Reconozco, que contiene más calorías que la fruta de temporada, pero en verano esas calorías desaparecen (o no), el sabor, y el gusto inigualable, ese, si que no desaparece.
Para la receta de hoy. ¡Helado seguro!


Ingredientes:

150 g de coco rallado
300 ml de leche
200 ml de nata para montar 35 %  M.G.
3 yemas de huevo
100 g de azúcar
5 g de azúcar avainillado
2 cucharadas soperas de azúcar invertido
Un puñado de uvas pasas

En una cazuela calentamos primero la nata, al tener un 35 % de materia grasa, conseguiremos que el helado quede más cremoso. También ponemos la leche. Removemos. 

Mientras tanto, en un bol. Ponemos el azúcar, las yemas de huevo, el azúcar invertido y el avainillado. Batimos con una varilla para que la crema aclare el color y doble su volumen. Es importante, que así sea. Con la varilla de la batidora a una lenta velocidad, es más fácil. Reservamos en lugar fresco.

Cuando empiece a cocer la leche y la nata, añadimos fuera del fuego, la crema preparada. Sin dejar nunca de remover, incorporamos el coco rallado. Ponemos de nuevo a fuego lento hasta conseguir una crema densa.
Retiramos del fuego y dejamos enfriar en un recipiente cerrado de aproximadamente 1 litro. Introducimos en la nevera 2 a 4 horas.

En este momento elegiremos el método para terminar nuestro helado.


Si utilizamos una heladera.
Sacamos la cubeta que tuvimos en el congelador unas 24 horas. Incorporamos a esta, la crema fría de la nevera. Dejamos que funcione la heladera durante 30 minutos. 
A falta de unos minutos, introducimos las pasas. Si las ponemos antes, podrían deshacerse.
Finalizado el tiempo, estará el helado listo para comer. Pero si queremos un helado más consistente, al congelador otras de 2 a 4 horas. 

Si utilizamos el método tradicional (sin heladera).
Podemos añadir a la vez que incluímos el coco rallado, como anteriormente, 4 láminas de gelatina alimentaria humedecidas antes en agua durante 5 minutos, removemos todo y dejamos enfriar. Con ello conseguiremos que sea también cremosa la mezcla. Incluimos las pasas.
Introducimos en el congelador, al menos 6 horas.

Atención, un consejo. Es conveniente, que las pasas se remojen un rato antes de introducirlas en el helado. Si es con un poco de Brandy u Oporto, mucho mejor.

Así tenemos terminado este delicioso helado, con tropezones y una textura diferente. 

¡Os gustará !

viernes, 6 de septiembre de 2013

Tronquitos con salmón ahumado

Aunque parece que empieza a cambiar el tiempo, el calor sigue apretando, y aún apetece algo fresco y sobre todo sencillo de preparar. 
Hoy os sugiero una sencilla composición en frío, apta sobre todo para los que empiezan, a deshacerse de ese peso, que han cogido durante este verano.


Ingredientes:

Salmón ahumado
Cogollos de Tudela
Cebolleta
Eneldo
Sal y aceite de oliva

Limpiamos bien los cogollos bajo el chorro de agua. Separamos las hojas que puedan estar en peores condiciones, cortamos el tronco hasta el comienzo de las hojas, y la punta de estas, para colocar así de mejor manera nuestra composición. Reservamos.
Por otra parte, cortamos muy fino, muy fino, tanto el salmón, como la cebolleta. De esta manera será mucho más fácil que se mezclen los sabores. 

Colocamos todo lo cortado en un pequeño bol y añadimos el eneldo. Acompañante imprescindible para todo tipo de pescados y sobre todo para el salmón ahumado. 
Ponemos una pizca de sal e incorporamos sin ningún problema, un buen chorro de aceite de oliva en crudo. Pieza fundamental, para cualquier régimen o dieta o para una sencilla comida natural.

Removemos todo bien para que se mezclen bien los sabores y presentamos en vertical, encima de los cogollos.

Una forma distinta, de presentar un sencillo, pero muy natural plato.

jueves, 29 de agosto de 2013

Pisto de ternera

El verano trae deliciosos productos a nuestra mesa, y aunque este, ha sido muy caluroso, hemos tenido una buena cosecha. La huerta me a llevado muchísimo tiempo, pero la satisfacción de recoger tus propios ingredientes, lo compensa todo. Aquí os propongo un plato habitual en casa, preparado con todo lo que nos ha dado la tierra. 
Esta vez, el corte de ternera que he utilizado, es la espaldilla, el solomillo del carnicero o pieza del carnicero. Otro de los cortes desconocidos para muchos, pero que dan un juego extraordinario en la cocina. Mi segunda receta en el blog, trató de uno de esos cortes ocultos..."Entraña marinada a la parrilla".
Otro día nos centraremos en estas piezas desconocidas.


Ingredientes para 4 personas:

500 g de espaldilla de ternera (o cualquier otra pieza)
1 kg de tomates maduros
2 pimientos verdes
1 cebolla
300 g de calabacín
2 huevos duros
Sal y aceite de oliva


Como veis, vamos a preparar un delicioso pisto, ¿qué mejor momento?

Cortamos en trozos, la cebolla, el pimiento y el calabacín bien pelado. Sofreímos en una sartén con aceite y sal. Cuando esté bien hecho y suelte todo el agua. Reservamos.

Sofreímos a fuego lento, en otra sartén o cazuela, el tomate bien picado, con un poco de sal y una pizca de azúcar para quitar la acidez. Las cantidades, como os he dicho en muchas ocasiones, al gusto. El tomate, siempre se debe hacer, con una tapa para no poner perdida la cocina. Cuando se elimine todo el agua y quede bien hecho, añadimos el sofrito que habíamos reservado. Removemos para mezclar todos los sabores, quitamos del fuego y enfriamos.

En otra cazuela, con aceite de oliva caliente, sofreímos la ternera cortada en trozos pequeños. Ponemos un poco de sal. 
Atención, un consejo. Aunque es una pieza muy tierna, y está cortada en trozos pequeños, con darle un buen sofrito, podría valer, pero si queréis que esté más blanda, añadirle un poco de agua, y un buen chorro de vino blanco, con 20 minutos a fuego medio, sobrará.

Terminada la carne y sin apagar el fuego, añadimos el pisto y los huevos duros bien picados. Dejamos que se mezclen bien de nuevo los sabores. Todo esto unos 5 minutos a fuego lento. 

Presentamos el plato después de reposar y tenemos mucho, mucho cuidado con el pan.

¡Que os aproveche!